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PARÍS Internacionales -  8 de abril de 2014 - 16:23

Primer ministro francés gana voto de confianza

Los legisladores franceses le dieron el martes a su nuevo primer ministro su voto de confianza, considerado un respaldo a sus planes para una reforma económica basada en recortes a los impuestos y la reducción de la burocracia para configurar un nuevo mapa de Francia.

Manuel Valls se presentó ante la Asamblea Nacional dirigida por los socialistas por primera vez desde que fue designado al puesto en un cambio de poderes iniciado tras la derrota de su partido en las elecciones locales. Obtuvo 306 votos a favor y 239 en contra, mientras que 11 diputados socialistas se abstuvieron.

A pesar del resultado positivo, al promover la propuesta de un presidente profundamente impopular a sus propios legisladores socialistas, Valls reconoció previamente que el revés de su partido en las elecciones recientes mostraba una Francia de "mucho sufrimiento y poca esperanza".

Tanto sus aliados como los conservadores franceses sospechan del cambio económico que Valls deberá encabezar, y los 50.000 millones de euros (69.000 millones de dólares) que prometió eliminar del presupuesto para el 2017.

Con un desempleo que ronda el 10 % desde hace más de un lustro, un crecimiento económico minúsculo y una deuda pública que es una fuente de tensión con la Unión Europea, Valls y su jefe, el presidente Francois Hollande, necesitarán más que la mera confianza popular, y esperan que la votación les dé un margen amplio de maniobra.

En juego está el futuro de tres millones de desempleados.

Valls, nacido en España, se ha ganado reputación de intransigente e iconoclasta. En el 2009 instó al Partido Socialista a abandonar el nombre "porque la palabra 'socialismo' sin duda está desactualizada. Recuerda ideas del siglo XIX". Al final Valls permaneció en el partido, como también el nombre del mismo.

En 2011 dijo que la semana laboral de 35 horas era un impedimento para Francia. La política busca impulsar el empleo al limitar las horas de los trabajadores, pero ha sido criticada como inefectiva.

Durante su gestión como ministro del interior capeó intensas críticas de que estuviera violando los derechos de la población de los gitanos cuando sus policías desmantelaban sus campamentos y los expulsaban. Después fue censurado por prohibir los espectáculos del controversial cómico Deiudonne, cuyo saludo parecido al de los nazis provocaba denuncias de antisemitismo.

Pero a medida que bajó la popularidad de Hollande —el presidente tiene una tasa de aprobación del 17%, según un sondeo_, Valls ha ido escalando posiciones. Su nueva tarea será vender al público el plan económico de Hollande, que según dijo Valls el martes incluirá recortes masivos a los impuestos por actividades económicas que son de los más altos del mundo, reducir el impuesto a los ingresos corporativos 28% de 33%, y contempla 5.500 millones de euros en recortes a los impuestos para los trabajadores de clase media y comerciantes.

El primer ministro insistió en que la meta es aumentar "lo que les dan al final de mes", y que los recortes significarán que los trabajadores que perciben el salario mínimo de 1.350 euros al mes tendrán 500 euros extra al año, por ejemplo.

Gran parte del discurso de Valls reiteró lo que ya se había prometido antes, incluyendo eliminar la mitad de las regiones administrativas del país, pero la esperanza es que su popularidad le dé a los hogares y empresas la confianza que necesita Francia para cambiar la economía.

FUENTE: AP

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