Quince pandilleros fueron detenidos este viernes en Honduras luego de matar a los conductores de dos autobuses del transporte urbano de la capital, por negarse a pagar el "impuesto de guerra", informaron las autoridades.
El portavoz de la policía, Leonel Sauceda, relató a la AFP que miembros de la pandilla 'Los Benjamines' atacaron a tiros "a tres conductores de buses urbanos cerca del Hospital San Felipe (este), matando a uno e hiriendo a dos de ellos".
Más tarde, uno los dos heridos murió en el estatal Hospital Escuela mientras los atacantes fueron capturados después de una persecución policial, dijo Sauceda.
Añadió que en la persecución los policías encontraron a los pandilleros en una vivienda en la colonia Los Girasoles, en la misma zona de la ciudad, donde detuvieron a los 15 miembros de la banda.
A los detenidos decomisaron un mini uzi, tres pistolas 9 mm y armas blancas como un hacha y un machete que utilizaban para desmembrar a las víctimas.
Sauceda informó que los miembros de esa pandilla habían matado el martes a otros dos conductores de buses en la colonia El Reparto, norte de la ciudad, y que son extorsionadores, sicarios y robacarros.
'Los Benjamines' son una nueva organización pandillera en Honduras que compite por territorio con las bandas El combo de los que no se dejan, Pandilla 18, Mara Salvatrucha (MS-13) y Los Chirizos.
Las extorsiones a través del cobro de "impuesto de guerra" por parte de los pandilleros tienen sometidos a los transportistas y pequeños comerciantes en las principales ciudades de Honduras.
Hasta cinco bandas diferentes cobran al menos el equivalente a 200 dólares mensuales a los transportistas y comerciantes, y si se niegan o atrasan en los pagos son asesinados.
Con frecuencia los transportistas paralizan las labores en demanda de seguridad y el gobierno responde desplegando militares y policías en los vehículos y estaciones por corto tiempo.
El año pasado más de 80 personas, entre trabajadores y pasajeros, fueron asesinados por extorsionadores y asaltantes en el transporte en diferentes zonas de Honduras, considerado el país más violento del mundo.
Sin embargo, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional y el mismo gobierno, la tasa de homicidios bajó de 86 por cada 100.000 habitantes en el 2012 a 66 en el 2014.