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ECUADOR Internacionales -  4 de junio de 2015 - 13:05

Rigoberta Menchú repudia contaminación atribuida a Chevron

La líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz, repudió el miércoles la contaminación ambiental en la Amazonia ecuatoriana atribuida a la petrolera Chevron, condenada a pagar 9.500 millones de dólares por daños.

"No hay palabras que puedan narrar un hecho tan repudiable y condenable", expresó Menchú en declaraciones divulgadas por la agencia estatal Andes.

Menchú visitó una piscina con desechos petroleros en la aldea de Aguarico, en la provincia amazónica de Sucumbíos (noreste), que según pobladores y el gobierno ecuatoriano dejó Texaco, adquirida por Chevron en 2001.

La premio Nobel dijo que es "triste" y doloroso" constatar los daños atribuidos a Texaco, que operó en Ecuador entre 1964 y 1992.

La dirigente manchó sus manos con los negros desechos petroleros, reanudando luego de casi un año la campaña denominada "La mano sucia de Chevron", impulsada por el gobierno.

El Ejecutivo ha invitado a varias personalidades a Aguarico para que hundan sus manos en los desechos, entre ellos el excandidato presidencial francés Jean Luc Mélenchon, la actriz Mia Farrow, la ambientalista Alexandra Cousteau (nieta del famoso explorador francés Jacques Cousteau) y al cantautor español Luis Eduardo Aute.

Chevron, condenada en 2013 por la justicia ecuatoriana a pagar 9.500 millones de dólares por los daños ambientales, considera esas visitas como distracciones mediáticas para no asumir la responsabilidad por el daño ambiental.

"El gobierno ecuatoriano continúa organizando shows mediáticos para desviar la atención de sus propias obligaciones en el Oriente (Amazonia) y del fraude perpetrado contra Chevron en la Corte Provincial de Sucumbíos", expresó a la AFP Chevron el miércoles.

La compañía considera que el gobierno ecuatoriano ha destinado millones de dólares para una campaña internacional "para acusar falsamente a Chevron".

El gigante estadounidense perdió el juicio que durante dos décadas libró con indígenas y pobladores amazónicos por graves daños al ecosistema y a la salud humana, derivados de la contaminación petrolera, según los denunciantes.

Chevron asegura que cumplió con la reparación ambiental que le correspondía y que los daños son responsabilidad de la estatal Petroecuador, con la que Texaco operó en consorcio.

Asimismo, intenta que cortes internacionales obliguen al Estado ecuatoriano a asumir la millonaria indemnización.

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