Los votantes de Costa de Marfil acudieron el domingo a las urnas en su primera elección presidencial después de una disputada votación hace cinco años en la nación de África Occidental que desencadenó tal violencia que dejó más de 3.000 personas muertas.
Se esperaba ampliamente que el actual presidente Alassane Ouattara prevalezca sobre una oposición dividida, con un margen tan amplio que posiblemente sea innecesario realizar una segunda vuelta electoral. Los resultados oficiales se conocerán en cinco días.
Después de sufragar en una casilla electoral en Abiyán, Ouattara expresó su esperanza de que una votación tranquila permita al país "borrar y olvidar" la violencia que siguió a la votación en 2010. En esa elección, Ouattara derrotó al entonces presidente Laurent Gbagbo, quien se negó a abandonar la oficina, lo que desató la peor lucha que el país haya experimentado desde su independencia de Francia en 1960.
"Los marfileños quieren la paz", dijo Ouattara. "Realmente quieren avanzar con prosperidad, progreso y paz, para unirnos y trabajar por lo mejor de la nación".
Ouattara basó su campaña destacando el repunte económico del país y los avances de la seguridad durante su mandato, mientras sus opositores dijeron que no logró conciliar las fuerzas de oposición en el país ni reducir la pobreza.
El profesor Ouolli Kone dijo que votó por el presidente porque bajo el liderazgo de Ouattara su salario aumentó por primera vez en 10 años, de un equivalente de 420 dólares mensuales a 520 dólares.
El partido de Gbagbo estuvo representado por el ex primer ministro Pascal Affi N'Guessan, aunque una gran facción le retiró su apoyo, alegando que N'Guessan es un traidor y que la votación estará amañada. Gbagbo está a la espera de juicio por cargos de delitos de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional de La Haya.
El candidato que quedó en tercer sitio en 2010, el expresidente Henri Konan Bedie, le ha dado su apoyo a Ouattara.
FUENTE: AP