Tu mamá tenía razón. Comer frutas y verduras, además de ser saludables, te hace tener una piel más bonita. Un estudio desarrollado por científicos de la Universidad de St. Andrews, en Escocia mostró la diferencia en la piel de personas que comen frutas y verduras diariamente y las que no comen.
Las que tienen una dieta rica en frutas tienen un color de piel más dorado, mientras que las que no comen, tienen una piel pálida.
Los científicos explican que las pieles más brillantes tienen una concentración de carotenoides, unos compuestos orgánicos que se encuentran en eses alimentos.
FUENTE: Raquel Bellini