La Conferencia Episcopal Panamá (CEP) dio a conocer las normativas generales establecidas para la reapertura de templos y celebraciones litúrgicas, en medio de la pandemia por COVID-19.
Es importante mencionar, que el bloque en el que están incluidas las actividades eclesiales, aún no tiene fecha de apertura.
Los obispos indicaron que, tomando en cuenta las disposiciones de las autoridades sanitarias, los fieles podrán asistir a los templos para las celebraciones eucarísticas, con una asistencia de personas según el progreso de las etapas; iniciando con un 25 % del aforo de los templos, guardando debidamente el distanciamiento físico, y todas las medidas preventivas.
La iglesia indicó que se prorroga la dispensa del Precepto Dominical, y se invita a las personas en riesgo y niños a que sigan las celebraciones litúrgicas a través de las plataformas digitales y los medios tradicionales de comunicación.
Indicaciones generales:
Cada Diócesis deberá crear el Comité Diocesano de Salud e Higiene para la fase de reapertura. Asimismo, se deberá crear la misma comisión por parroquia, capilla, comunidad eclesial y grupos apostólicos. Se deberá diseñar e implementar una campaña comunicacional masiva para educar y concienciar a la feligresía sobre las medidas de prevención que deben adoptar para participar de las celebraciones litúrgicas. Se debe definir la cantidad de personas que pueden participar de las celebraciones litúrgicas, según la realidad de los templos (un 25%), manteniendo el distanciamiento físico como medida de prevención de dos metros entre los participantes. Ofrecer propuestas para celebraciones de los sacramentos, flexible y calendarizada. Consideraciones para implementar la reapertura de los templos con celebraciones litúrgicas:
Entendiendo la importancia de cuidarse a sí mismo y al resto de la comunidad, se recomienda, incluyendo al sacerdote, no asistir a misa si está enfermo, resfriado o tienes síntomas de COVID-19.
Entre las consideraciones para la reapertura está contemplada la logística y adecuaciones en los templos, el uso de equipos de higienización, modificación en el acceso o ingreso al templo, normas en la celebración eucarística, y modificaciones para la salida del templo luego de la misa.
El documento establece medidas para los demás sacramentos además de la comunión, como la confesión y la unción de enfermos.
En las exequias de difuntos y funerales se seguirán los mismos criterios de todas las celebraciones eucarísticas y, aunque sea difícil en esos momentos de dolor, hay que insistir en evitar los gestos de afecto que implican contacto personal y también mantener la distancia física de seguridad.
FUENTE: Linda Batista