Volkswagen quiere convertir a la nueva generación del Beetle en un súper ventas a base de precios que hacen accesible el icono de la marca alemana a un gran número de clientes y un diseño que retoma los orígenes de icono que nació como el "coche del pueblo" y que desde 1998, año de su relanzamiento, se había transformado en un coche caro y de capricho.