EEUU (Agencia Showbiz). La atractiva estrella era una niña muy curiosa y un tanto excéntrica, unos atributos que le hicieron encontrarse en una situación muy incómoda cuando todavía era pequeña. Así, Sienna Miller ha recordado el momento en el que, encontrándose en el internado en el que estudiaba de niña, encendió los deseos sexuales de dos conejos, provocando que la pareja de animales se embarcara en una cópula sin fin.
"Al parecer, [de pequeña] era una niña muy excéntrica. Fui a un internado cuando solo tenía ocho años, era muy joven, así que me dejaron llevar una mascota para hacerme compañía. Decidí llevarme conmigo a mi pequeño conejo. Había otra chica, Ali, que se trajo al internado a su conejita. Así que, curiosa de mí, quise ver lo que sucedía si les ponía juntos en la misma jaula. ¡Acabaron haciendo el amor como locos! Al final, mi experimento hizo que tuvieran una camada de cinco conejitos, uno de ellos, de hecho, terminó siendo ganador de una competición y todo", explicó la extrovertida intérprete a la revista Event.
Pero no solo la curiosidad define el carácter de la actriz, también el ánimo supersticioso. Hasta tal punto de tener todo un ritual antes de embarcarse en un avión.
"Cuando entro en un avión tengo que besar mi mano tres veces y dar tres golpecitos al avión. Si no hiciera eso y el avión se estrellara, sabría que habría sido mi culpa. Una vez, mi padre me sujetó la mano para evitar que lo hiciera, ya sabes, para intentar demostrarme que nada ocurriría. Bien, pues durante el vuelo, tuvimos las peores turbulencias que jamás he vivido. Recuerdo mirarle y pensar: '¡Ves! Ya te dije que pasaría'", recordó.