De pequeño Ryan Guzman no soñaba con convertirse en el actor de éxito que es hoy en día, sino con dedicarse en cuerpo y alma a las artes marciales para llegar a ser el próximo Bruce Lee, aunque en su caso, en versión latina.
"Empecé a pelear cuando tenía siete años. Conseguí ser cinturón negro de taekwondo a los diez y me enamoré: quería ser el próximo Bruce Lee. Así que ahora todavía continúo peleando aunque sea actor. Hay algo acerca de las artes marciales que me hace sentir libre" , confiesa el intérprete en una entrevista a la revista Bello.
En un principio la intención de Ryan era convertirse en luchador profesional. Sin embargo, tras un par de años en activo tomó la decisión de probar suerte en el mundo de la interpretación, dándole una gran alegría a su familia, que vivía como una pesadilla cada una de sus peleas.
"Mi familia se alegró mucho de que fuera a dejar de pelear. Para ellos resultaba muy duro venir a mis peleas. Recuerdo que cuando decidí que quería convertirme en luchador profesional ellos intentaron hacerme cambiar de idea. Pero un par de años después tomé la decisión de mudarme a Los Ángeles y eso les puso una sonrisa en la cara. Me dijeron: 'Por favor, haz lo que quieras, pero no vuelvas a pelear, ¡por favor!'".
El espíritu competitivo de Ryan -responsable en gran parte de su amor por las artes marciales- y su pasión por los deportes es algo que le viene de familia.
"En mi familia somos muy deportistas, muy competitivos. Cuando estoy en casa siempre competimos por lo que sea, bien sea jugando a las damas o intentando ver quién come más rápido".
FUENTE: Showbiz