Nicolás Maduro gobernó Venezuela desde 2013 hasta principios de 2026, cuando fue detenido en medio de una operación internacional, cumpliendo así casi 13 años en el cargo. Su ascenso al poder comenzó tras la muerte de Hugo Chávez y estuvo marcado por procesos electorales controvertidos, tensiones políticas internas y una prolongada crisis económica y social.
Nicolás Maduro: ascenso político y llegada a la presidencia
Maduro Moros nació el 23 de noviembre de 1962 en Caracas y desarrolló su carrera política dentro del movimiento chavista, vinculado al fallecido presidente Hugo Chávez. Ocupó varios cargos antes de llegar a la Presidencia, incluida la vicepresidencia de Venezuela en 2012 y la cartera de Cancillería.
Tras la muerte de Chávez el 5 de marzo de 2013, Maduro asumió como presidente encargado y fue elegido en una elección especial el 14 de abril de 2013, con una ajustada diferencia de votos, lo que desató reclamos de irregularidades por parte de la oposición. Fue juramentado formalmente como presidente el 19 de abril de 2013.
Tres mandatos en medio de polémica
Maduro consolidó su liderazgo a través del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y se mantuvo en la Presidencia por más de una década. Fue reelecto en 2018 en una votación ampliamente cuestionada por la comunidad internacional, que denunció falta de garantías democráticas, y posteriormente en 2024, en un proceso igualmente objetado por varios gobiernos y organizaciones regionales por falta de transparencia y observación internacional independiente.
El 10 de enero de 2025, Maduro inició un tercer período presidencial, que debía extenderse hasta 2031, aunque no completó ese mandato, pues fue capturado el sábado 3 de enero de 2026 durante una operación liderada por fuerzas estadounidenses que lo trasladaron a los Estados Unidos para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo.
Un gobierno marcado por la crisis
Durante sus años en el poder, el país atravesó una profunda crisis económica y social. Venezuela experimentó hiperinflación, escasez de productos básicos y medicamentos, caída de la producción petrolera y una emigración masiva que llevó a millones de venezolanos a salir del país buscando mejores condiciones de vida.
Políticamente, su administración enfrentó acusaciones de autoritarismo y represión a opositores, así como cuestionamientos sobre la independencia de las instituciones públicas, como el Tribunal Supremo y el Consejo Nacional Electoral, salpicando la legitimidad de varios de sus mandatos ante observadores externos.
La prolongada permanencia de Maduro en el poder y las controversias sobre sus reelecciones generaron tensiones diplomáticas en América Latina y con países occidentales, que en múltiples ocasiones no reconocieron los resultados electorales y demandaron procesos transparentes y observación internacional.






