Panamá cuenta con un nuevo instrumento para atender los avistamientos e interacciones negativas entre cocodrilos y seres humanos.
El Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) explicó que las medidas están sustentadas científicamente y buscan garantizar tanto la seguridad de las personas como la conservación de los cocodrilos.
¿Qué medidas contempla el protocolo para los cocodrilos?
El nuevo protocolo establece diferentes mecanismos para atender la presencia de cocodrilos en áreas donde puedan representar un riesgo. Entre las acciones contempladas se encuentran:
- Prevención.
- Monitoreo.
- Señalización de zonas de riesgo.
- Educación ambiental.
- Disuasión.
- Exclusión de ejemplares.
- Captura.
- Traslado.
- Reubicación.
MiAmbiente indicó que el protocolo prioriza las medidas no letales, siempre tomando en cuenta la seguridad de las personas y la conservación de la especie.
Queda prohibido alimentar o provocar a los cocodrilos
El instrumento también establece acciones preventivas dirigidas a la población. Entre ellas se encuentra la prohibición de alimentar o provocar a los cocodrilos, conductas que pueden aumentar el riesgo de interacciones peligrosas entre estos animales y los seres humanos.
Además, se contempla la identificación y señalización de los lugares donde existe un mayor registro de avistamientos o incidentes.
Capacitarán a funcionarios y comunidades
El protocolo contempla la capacitación de servidores públicos y la formación de guardianes comunitarios en zonas consideradas de riesgo.
También se implementará un registro oficial de avistamientos e incidentes, con el objetivo de que las autoridades puedan tomar decisiones basadas en información y evidencia.
¿Por qué hay más reportes de cocodrilos en Panamá?
MiAmbiente explicó que el aumento de reportes sobre la presencia de cocodrilos en zonas urbanas, turísticas, costeras y ribereñas no debe interpretarse necesariamente como una señal de sobrepoblación.
Según la entidad, muchos de estos encuentros están relacionados con la creciente ocupación, transformación e intervención de los hábitats naturales de estos reptiles.
Los desarrollos urbanos, proyectos inmobiliarios, infraestructura pública y otras actividades humanas han impactado ecosistemas acuáticos, humedales, manglares y zonas costeras donde habitan los cocodrilos.
El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, señaló que la coexistencia responsable entre las personas y estos reptiles es necesaria para la salud de los ecosistemas.