Del 1 al 5 de diciembre Panamá será sede de la 23.ª sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC 23) de la CNULD, que reunirá a 500 delegados de gobiernos, la sociedad civil y el mundo académico para evaluar los avances en la consecución de los objetivos de la Convención.
“Examinarán los progresos y formularán recomendaciones para la resiliencia a la sequía y los objetivos mundiales para 2030 en materia de tierras; debatirán el marco estratégico para después de 2030; colaborarán con las principales partes interesadas, incluidas las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y las comunidades locales; y asistirán a la presentación del Compromiso de Panamá con la Naturaleza y otros informes importantes”, indica la entidad.
Explica que según datos recientes de la CNULD, el mundo está perdiendo casi 100 millones de hectáreas de tierras sanas al año, y más del 70 % de las tierras se han vuelto más secas en las últimas tres décadas, lo que compromete la capacidad del planeta de sustentar a una población creciente. Para alcanzar los objetivos mundiales de restauración de tierras se necesitarán 1,000 millones de dólares al día hasta 2030, una fracción de lo que el mundo gasta en subvenciones perjudiciales e inversiones insostenibles.
Agrega que Panamá “se ha comprometido a alcanzar la neutralidad en la degradación de las tierras para 2030, ha identificado 31 puntos críticos y está impulsando programas de reforestación y adaptación en el Corredor Seco, lo que subraya su papel como anfitrión regional. En 2023, el país se enfrentó al año más seco de su historia, cuando la escasez de agua interrumpió el tráfico a través del Canal de Panamá y puso de relieve cómo la sequía local puede tener consecuencias a nivel mundial”.