Panamá es reconocido por la abundancia de sus recursos hídricos, pero esa disponibilidad de agua no significa que todas las comunidades tengan acceso permanente a agua potable.
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La directora del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), Luz Graciela de Calzadilla, explicó que actualmente existen 11 cuencas hidrográficas en situación de estrés hídrico, caracterizadas por bajos niveles en sus ríos.
Esta condición puede complicar el funcionamiento de hidroeléctricas y plantas potabilizadoras, debido a la menor disponibilidad de agua en determinadas fuentes.
Tener agua no significa tener agua potable
Una de las claves para entender el problema es diferenciar entre la cantidad de agua existente en el territorio y la capacidad de captarla, potabilizarla, almacenarla y distribuirla.
El agua de ríos, lagos y otras fuentes naturales necesita infraestructura y procesos adecuados para convertirse en agua apta para el consumo humano y llegar de manera constante a los hogares.
Por eso, una región puede registrar abundantes lluvias y, al mismo tiempo, tener comunidades con dificultades de abastecimiento.
A esto se suman factores como la infraestructura disponible, el estado de las redes de distribución, la ubicación de las comunidades, el crecimiento urbano y la capacidad de los sistemas de potabilización.
11 cuencas enfrentan estrés hídrico
De acuerdo con la directora del IMHPA, actualmente 11 cuencas hidrográficas presentan condiciones de estrés hídrico.
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Los bajos niveles de los ríos representan un desafío para actividades que dependen directamente del recurso, entre ellas la generación hidroeléctrica y el funcionamiento de plantas potabilizadoras.
La situación está relacionada con el comportamiento de las lluvias y las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.
Bocas del Toro vive un escenario completamente diferente
Mientras varias cuencas enfrentan menores niveles de agua, Bocas del Toro presenta un comportamiento opuesto.
Según la información suministrada por el IMHPA, la provincia registra actualmente alrededor de 25% más precipitaciones de lo habitual para esta época, situación que aumenta el riesgo de inundaciones y deslaves.
Esto evidencia que el problema hídrico de Panamá no es simplemente que “haya mucha” o “haya poca” agua.
El desafío está también en dónde se encuentra el agua, cuándo está disponible y qué capacidad existe para aprovecharla y distribuirla.
El Niño ya ha dejado miles de personas afectadas
Las condiciones climáticas también han provocado afectaciones a la población.
Omar Smith, director general del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), indicó que las afectaciones relacionadas con El Niño registradas entre enero y agosto han alcanzado a 15,453 personas.
La cifra incluye impactos derivados de eventos asociados al comportamiento climático, por lo que no debe interpretarse exclusivamente como personas sin acceso a agua potable.
¿Qué se está haciendo para mejorar el acceso al agua y saneamiento?
Además de los desafíos relacionados con la disponibilidad del recurso, Panamá enfrenta la necesidad de ampliar y modernizar su infraestructura de agua y saneamiento.
En este contexto, el Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un préstamo de inversión de US$95 millones destinado a mejorar las condiciones ambientales y ampliar los servicios de saneamiento en el Área Metropolitana de Panamá y los distritos de Arraiján y La Chorrera.
El programa beneficiará directamente a aproximadamente 310,000 personas, de acuerdo con la información proporcionada por el organismo.
¿En qué se invertirán los US$95 millones?
El financiamiento respaldará diferentes proyectos relacionados con saneamiento y tratamiento de aguas residuales, entre ellos:
- Rehabilitación del sistema de alcantarillado sanitario de Amador.
- Diseño y construcción de sistemas de saneamiento en áreas cercanas a Condado del Rey.
- Diseño, construcción, operación y mantenimiento de la planta de tratamiento de aguas residuales Caimito y equipamiento de dos líneas de la primera etapa.
- Obras complementarias para el reúso de productos de la planta de tratamiento de Juan Díaz.
- Continuación del diseño y construcción del colector principal del río Matansillo.
- Apoyo al sistema de recolección, conducción y tratamiento de aguas residuales de Arraiján Oeste y La Chorrera.
El programa también contempla asistencia técnica, supervisión, gestión de riesgos y capacitación para fortalecer la capacidad institucional de la Unidad Coordinadora del Programa Saneamiento de Panamá (UCPSP).
El problema del agua va más allá de la cantidad
La situación que atraviesa Panamá muestra que hablar de seguridad hídrica implica mucho más que contar cuánta agua recibe el país en forma de lluvia.
También es necesario garantizar que las fuentes de agua puedan mantenerse disponibles, que existan sistemas adecuados para su potabilización y que las redes tengan capacidad para llevar el recurso hasta las comunidades.
Al mismo tiempo, las autoridades deben prepararse para escenarios extremos: sequías en unas regiones y exceso de lluvia en otras.
Por ello, el reto para Panamá no consiste únicamente en tener agua, sino en garantizar que el recurso esté disponible en el lugar correcto, en la cantidad necesaria y con la infraestructura adecuada para que pueda llegar de forma segura a la población.