Desde muy temprano, Neftalí llegó al Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), lo acompaña su madre. Cuando era bebé sufrió un despredimiento de la retina que lo dejó ciego. El niño aprende a usar un bastón, él se prepara para una vida independiente, para él cada paso es una conquista.A diario, las personas con discapacidad visual demuestran que, a pesar de las limitaciones se puede ser independiente, ellos solo necesitan una oportunidad, una sociedad sin barreras que esté dispuesta a incluirlos.
FUENTE: Raúl López Aranda