Suiza es el país de los relojes por excelencia, un tópico que se articuló hace casi 500 años y que, según revela una exposición del Museo Rath de Ginebra, no es solo mérito de los suizos, sino también de los refugiados franceses y alemanes que en el siglo XVI instruyeron a los ginebrinos en el saber hacer relojero.