Las adaptaciones de personajes de cómics suele levantar ampollas entre su entregada base de fans y el anuncio de que Ruby Rose encarnaría a 'Batwoman' en el crossover de las series 'Arrow', 'The Flash' y 'Supergirl' no fue una excepción, ya que en Twitter se inició incluso una campaña bajo el hashtag #Recast Batwoman para exigir que se buscara a otra actriz cuya orientación sexual se adaptara a la del personaje, que en 2006 fue reinventado por D.C. Comics para convertirla en una mujer homosexual y de ascendencia judía.
La propia intérprete se llevó una gran sorpresa ante esa indignación, principalmente porque en los últimos años le habían asegurado una y otra vez que su imagen andrógina y su orientación sexual le cerraría automáticamente las puertas de Hollywood.Ahora, con la perspectiva que otorga el paso del tiempo y su serie en solitario a punto de estrenarse, Ruby ha querido hacer un balance de ese escándalo y desvelar si sigue igual de ofendida por los comentarios que afirmaban que no merecía interpretar al primer superhéroe LGBTQ+ de la pequeña pantalla.
"Me mudé a los Estados Unidos para zambullirme de lleno en la interpretación y al principio no era capaz de conseguir un mánager o un agente, así que grabé mi propio corto basado en mi vida porque contaba con el tiempo necesario para hacerlo. Lo subí a internet porque se trataba de algo muy importante para mí, y se volvió viral", ha explicado en un artículo escrito para Entertainment Weekly acerca de sus inicios en Los Ángeles, donde se hizo un nombre gracias a ese trabajo audiovisual sobre los estereotipos asociados a lo masculino y femenino.
"Entonces recibí la oportunidad de hacer una audición para 'Orange Is the New Black', porque querían incluir un personaje que no fuera cisgénero. Pero también recibí un montón de críticas, y fue entonces cuando me di cuenta de que necesitamos ser muy cuidadosos con la terminología. Cuando me dieron el papel de Batwoman, que es lesbiana, no sabía que como mujer que no se identifica con los géneros binarios no podía ser considerada lesbiana, porque no soy una mujer. No soy lo suficientemente lesbiana", continúa.
La reacción inicial de la actriz australiana fue hacer oídos sordos a esas críticas e incluso aprovechó esa oportunidad para eliminar su cuenta de Twitter, algo que llevaba queriendo hacer desde hacía mucho tiempo, con la excusa de distanciarse de toda la polémica. Sin embargo, eventualmente se dio cuenta de que no resultaría tan mala idea tratar de descubrir por qué algunas personas se habían sentido ofendidas y cómo podría solucionarlo sin herir las sensibilidades de otros colectivos pero sin dejarse a sí misma 'en tierra de nadie'.
"Fue entonces cuando me dije a mí misma: 'Soy una mujer que se identifica como mujer, no soy transgénero. Pero si ser también 'genderqueer' implica que no me puedo identificar como mujer bajo ningún concepto, entonces supongo que tampoco puedo ser lesbiana'. A lo mejor necesito crear otro término, alguno que no ofenda las sensibilidades de nadie. O que implique que puedo considerar que mi identidad de género es muy fluida pero al mismo tiempo ser lesbiana, porque de otra forma no tengo claro lo que soy", concluye.
FUENTE: Showbiz