Enniskillen (R. Unido) ( EFE ).- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, reiteró hoy la necesidad de acabar con "el baño de sangre" en Siria para poder entablar un proceso de paz y reconciliación entre todas la partes enfrentadas.
Putin efectuó esas declaraciones al término de la cumbre del G8 que los líderes de Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Rusia, Alemania, Francia, Canadá e Italia mantuvieron ayer y hoy en Lough Erne, en Irlanda del Norte, bajo presidencia británica.
Según el dirigente ruso, "todos los grupos étnicos y religiosos" de Siria deben tener su sitio en un futuro de paz, con lo que dejó entrever su oposición a la desaparición total del régimen de Bachar Al Asad, tal y como desea Occidente.
Aunque reconoció que mantiene divergencias con Estados Unidos y la Unión Europea, Putin insistió en la necesidad de "encontrar puntos en común" para acabar con el conflicto en Siria, que en dos años ha causado la muerte de 93.000 personas, así como varios millones de refugiados y de desplazados internos.
Esas divergencias hacen referencia a la disposición de Washington a suministrar armas a la oposición siria, tras afirmar que el régimen de Damasco ha utilizado armas químicas contra los rebeldes y la población civil.
Putin, por su parte, mantiene su rotundo rechazo a cualquier intento de Occidente encaminado a armar los rebeldes, si bien Moscú continúa justificando su suministro de ayuda militar a Damasco.
Al respecto, el presidente ruso calificó de "inaceptable" el uso de armas químicas por cualquiera de las partes enfrentadas, pero aseguró que "no todos los miembros" del G8 creen en la versión ofrecida por Estados Unidos y el Reino Unido porque, según él, no existen pruebas definitivas.
De esta manera Putin quiso dejar claro que no se ha encontrado "aislado o solo" durante esta cumbre a la hora de abordar el asunto de Siria, en la que se ha tratado de hallar "puntos en común".
Después de un encuentro bilateral celebrado el lunes al margen del G8, Estados Unidos y Rusia escenificaron sus divergencias respecto a la salida al conflicto en Siria, pero dejaron una puerta abierta a que el fin de la violencia llegue mediante una negociación con las partes enfrentadas.
Con este mensaje de los líderes de las dos potencias aumentaron las posibilidades de que se puedan entablar conversaciones de paz próximamente en Ginebra, un planteamiento que también respalda la Unión Europea.