Tras derrotar a los rebeldes del M23, soldados del gobierno de Congo y tropas de la ONU tornarán su atención a otros grupos armados que atacan a civiles, dijo el miércoles el jefe de la misión de paz de las Naciones Unidas en el país centroafricano.
Martin Kobler dijo que el ejército congolés controla ahora casi todo el territorio que había sido capturado por el M23, cuya rebelión comenzó en el oriente del país hace 19 meses. El martes, soldados recuperaron las últimas dos colinas en manos rebeldes y el líder del M23 emitió una declaración en la que declaró el fin de su lucha armada.
El fin del M23, no obstante, deja aún a varios grupos armados responsables por la muerte y violación de civiles.
"Los grupos armados deben saber que no vamos a dejar un vacío. Vamos a responder con fuerza contra todas a las amenazas contra la población civil", dijo Kobler.
La mayor amenaza proviene del FDLR, el grupo de hutus ruandeses que participo en el genocidio de 1994 y escapó a Congo, desatando una serie de rebeliones de tutsis, incluyendo la del M23.
Entre los asuntos a resolver ahora está la cuestión de amnistía para los combatientes del M23 y si algunos de ellos serán integrados al ejército nacional. Kobler, sin embargo, dijo: "tenemos una opinión muy clara de que no se otorgará amnistía a aquellos que han cometido delitos graves, incluyendo crímenes de guerra y violación".
El M23 emergió a raíz de otra rebelión tutsi conocida como CNDP. Un grupo de expertos de la ONU dijo que ayuda de la vecina Ruanda, cuyo presidente es tutsi, permitió a los rebeldes hacer avances en el oriente de Congo. Para noviembre del 2012, el movimiento irrumpió en Goma y controló brevemente la ciudad de 1 millón de habitantes, antes de retirarse bajo presiones internacionales.
Luego del sitio a Goma, surgieron divisiones internas en el M23. El grupo se vio debilitado cuando su líder Bosco Ntaganda se entregó para enfrentar cargos en la Corte Internacional en lo Criminal en La Haya este año.
Analistas dijeron que no solamente los rebeldes enfrentaron a un ejército congolés más competente y fuerte que recibió ayuda logística de las fuerzas de la ONU , sino que la ayuda de Ruanda había disminuido considerablemente en los últimos meses.
Human Rights Watch acusa a combatientes del M23 de asesinar a numerosos civiles y reclutar forzosamente a niños, entre otras violaciones. Se piensa que muchos de los líderes del grupo han escapado a Ruanda y Uganda.
FUENTE: AP