Millones de jóvenes católicos de todo el mundo han participado desde 1984 en distintos países a las varias ediciones de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento organizado por la Iglesia que marcó a la generación que creció a la sombra de Juan Pablo II.
Para atraer a jóvenes de todos los continentes y hacerlos sentir orgullosos de ser católicos, el papa polaco los exhortaba a comprometerse socialmente, a casarse o a ser castos si era el caso.
Para algunos observadores se formó así la "generación de Juan Pablo II", la mayoría comprometida políticamente, sensible a los asuntos de carácter social y de tendencia más bien conservadora.
Entre ellos figuran los que se oponen con fuerza en Francia a la legalización del "matrimonio para todos", como se llamó la campaña a favor del matrimonio de homosexuales.
La mayoría de esos jóvenes se han casado y tienen más hijos que el promedio de la población, según los observadores.
Para el vaticanista Andrea Tornielli, del diario italiano La Stampa, las enseñanzas de Juan Pablo II en 27 años de pontificado tuvieron "consecuencias éticas y morales" sobre los jóvenes católicos, que se identifican con la defensa de la familia y de la vida.
"Esa generación cambió su conducta dentro de la Iglesia", sostiene Tornielli.
Karol Wojtyla, el papa polaco que será canonizado el domingo por el argentino Francisco, quiso transmitir a los jóvenes de la década del 80 y 90, el gusto por la fe católica en una era marcada por el materialismo y la descristianización, similar a la vivida tras la caída del comunismo y la irrupción de la globalización.
Numerosos jóvenes participaron a las ediciones de la JMJ, entre ellas en Roma, París, Toronto, Colonia, Sidney , Madrid, Manila, a la que participaron cinco millones de personas.
"Juan Pablo II convocó la primera JMJ en 1984 en un clima de escepticismo total. Pero la juventud se volcó masivamente a escuchar al papa polaco que los invitaba a escoger entre el mal y el bien", recordó uno de los biógrafos de Juan Pablo II, el francés Bernard Lecomte.
"Con Wojtyla no se perdieron las nuevas generaciones, como pensaban algunos cardenales después de las revueltas estudiantiles de mayo del 1968", explicó Lecomte a la AFP.
La italiana Lorena Bianchetti se considera como un ejemplo concreto de la generación formada durante el pontificado de Juan Pablo II (1978-2005).
Nacida en 1974, a cargo de un programa religioso de televisión de la cadena pública RAI (Radio y Televisión Italiana), confiesa que el papa polaco "le cambió la vida".
"Tenía una mirada fuerte. Cada encuentro con él era una inyección de energía", contó.
"Mi primera JMJ fue en Tor Vergata, cerca de Roma, en el año 2000 . Hasta su muerte en 2005, he querido rendirle servicio con mi trabajo", aseguró.
Para Bianchetti, "Juan Pablo II formó una generación de jóvenes responsables, que creen en una vida llena de sentido, que no quieren sobrevivir sino estar presentes con valores importantes. No los podemos catalogar políticamente porque sería limitar las enseñanzas del pontífice", dijo.
"Era una generación de jóvenes que había sido abandonada por sus padres a nivel espiritual" y "que tenía necesidad de apegarse a algo fuerte", explicó por su parte el sacerdote español Antonio Pelayo.
"Han sido caricaturizados y comparados a las milicias o a las cruzada", aunque no terminaron por organizarse como movimiento.
Para el vaticanista italiano Marco Tosatti, esas fiestas de la juventud católica, que duraban en general tres días, "reforzaron muchas realidades laicas" y "eliminaron la vergüenza de ser católico".
El religioso Didier Duverne, del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, considera que así nació "una generación relajada y sin complejos, coherente con la dimensión social de la fe".
Pese a ello, muchos recuerdan que esa misma generación no ha seguido las severas enseñanzas de Juan Pablo II en materia de sexualidad, convive antes del matrimonio, usa la píldora anticonceptiva.
"La generación JMJ ha evolucionado con la sociedad y ahora está por nacer la generación de Francisco", estima el vaticanista Bruno Bartoloni, quien conoció a seis papas.
FUENTE: AFP