Más de 10.000 personas protestaron el lunes en la capital húngara, exigiendo el despido de la directora de la autoridad fiscal y mayor rendición de cuentas por parte del gobierno del primer ministro Viktor Orban.
La manifestación realizada frente el edificio del Parlamento fue detonada por el enojo ante el rechazo de Orban para despedir a Ildiko Vida, a quien junto con algunos de sus colegas se les ha negado la entrada a Estados Unidos debido a presuntos vínculos con corrupción. Vida ha refutado las acusaciones.
La manifestación, llamada "Día de Indignación Pública", fue la cuarta protesta significativa contra el gobierno realizada en Budapest en el último mes. Además se realizaron manifestaciones más pequeñas en otras 20 ciudades húngaras y en capitales europeas como Londres, Berlín y Estocolmo.
Balazs Nemes, organizador de la protesta, culpó de los problemas del país a toda la clase política de Hungría, diciendo que "no estamos aquí para sepultar a un gobierno, sino para sepultar a un sistema".
Después que terminó oficialmente la manifestación y se retiraron los organizadores, varias miles de personas permanecieron en la plaza y se negaron a retirarse a pesar de reiteradas solicitudes de la policía.
La multitud desmontó algunas barreras metálicas cerca del Parlamento y confrontaron a varias decenas de policías antimotines mientras cantaban el himno nacional y consignas contra Orban. Algunos manifestantes trataron de empujar las líneas policiales hasta la escalinata del Parlamento, pero no se reportaron enfrentamientos.
"El gobierno nos está diciendo mentira tras mentira, los políticos se enriquecen más y más, y en esta democracia son los únicos que ganan", dijo la estudiante Anna Der. "Tenemos que asegurarnos de que Orban escuche nuestro mensaje".
La manifestación más grande en años recientes fue el 28 de octubre, cuando decenas de miles de personas protestaron después que el gobierno anunció planes de introducir un impuesto sobre uso de internet. Tres días después, Orban dio carpetazo al plan.