Los serbios se dirigían a las urnas el domingo para votar en una elección que se ha considerado como un reto a la declaración del primer ministro de introducir al país balcánico a la Unión Europea, en medio de un surgimiento ultranacionalista que en su lugar favorece los lazos estrechos con Rusia.
El primer ministro Aleksandar Vucic convocó a la elección hace dos años al decir que necesitaba un nuevo mandato para lograr las duras reformas exigidas por la UE mientras el país se enfrenta a profundos problemas económicos y sociales. Pero sus opositores dicen que más bien busca reforzar su gobierno autocrático y ganar otro periodo de cuatro años mientras aún es popular.
Se tiene contemplado que el Partido Progresivo serbio, dirigido por Vuci, gane la mayoría de los 250 escaños del Parlamento. Si Serbia continúa en su camino hacia la UE o se desvía de él, dependerá de si el partido obtiene suficientes votos para gobernar por su cuenta o tiene que formar un gobierno de coalición con algún grupo anti Occidente.
El resurgimiento de la derecha es apoyado cada vez más por el Partido Radical serbio, dirigido por el nacionalista Vojislav Seselj, quien está destinado a regresar al Parlamento después de ser exonerado de crímenes de guerra por un tribunal de la ONU. Los grupos liberales de oposición a favor del Occidente están fragmentados y marginados, y batallan para obtener el 5% necesario para llegar al Parlamento.
Aunque no se esperan grandes sorpresas, la votación del domingo podría inclinar a Serbia a la derecha. Cualquier resurgimiento del nacionalismo en los Balcanes es considerado más peligroso que en el resto de Europa del Este debido a las guerras de la década de los 1990 que les quitaron la vida a unas 100.000 personas.