Miles de sudaneses observaron este martes una huelga general convocada por los contestatarios, paralizando varios sectores de la actividad económica y comunicaciones con el fin de aumentar la presión sobre el ejército, que se niega a transferir el poder a los civiles, más de seis semanas después del derrocamiento de Omar al Bashir.
Funcionarios públicos, empleados de bancos y empresas privadas respondieron al llamado a una huelga general de 48 horas, martes y miércoles, insistiendo en que sólo un gobierno civil puede sacar a Sudán de la crisis política.
"Esta huelga es la primera etapa; si nuestras reivindicaciones no son satisfechas, recurriremos a la desobediencia civil", advirtió un empleado de banco, Yusef Mohamed, en tanto coreaba consignas junto a sus colegas ante su lugar de trabajo.
"Se probó un gobierno militar, pero no funcionó", añadió.
En diferentes zonas de Jartum, los trabajadores en huelga protestaron en plena calle, y los automovilistas hacían sonar sus cláxones en señal de solidaridad.
A media jornada, efectivos del ejército regular y paramilitares de la Fuerza de Apoyo Rápido (RSF) rodearon los locales del Banco Central en Jartum.
"Esta fuerza militar ha tratado de obligar al personal a reanudar el trabajo", denunció la Asociación de Profesionales Sudaneses (SPA), un actor importante del movimiento de protesta.
Cientos de pasajeros del aeropuerto de Jartum se quedaron en tierra a primera hora de la mañana, puesto que multitud de trabajadores se sumaron a la huelga, coreando "¡Gobierno civil, gobierno civil!", según constató un corresponsal de la AFP en el lugar.
Posteriormente decidieron reanudar sus actividades restableciendo las conexiones aéreas. Muchos empleados portaban pancartas o insignias que indicaban que estaban en huelga. Las aerolíneas sudanesas Badr, Tarco y Nova suspendieron algunos de sus vuelos.
En la principal estación de autocares de la capital cientos de empleados también hicieron huelga.
"Tengo que viajar a Gadaref para estar con mi familia por el Eid Al Fitr [la fiesta del fin del ramadán], pero no estoy enfadada porque comprendo los motivos de la huelga", declaró Fatima Omar, que esperaba con sus hijos en la terminal.
El líder de las protestas Siddiq Farukh afirmó a la AFP que la huelga era un mensaje al mundo de que el pueblo sudanés "no quiere que el poder esté en manos de los militares".
Otro destacado líder, Wajdi Saleh, había reconocido el lunes por la noche que "todavía no había avances" en las negociaciones pero que el movimiento de protesta estaba dispuesto a discutir si los generales así lo deseaban.
"Esperamos alcanzar un acuerdo con el Consejo Militar y no tener que ir a una huelga indefinida", señaló.
"Vemos al Consejo Militar como una parte del antiguo régimen. No vemos que esté apoyando ningún derecho ni construyendo un Estado justo", declaró una manifestante, Hazar Mustafa.
El ejército derrocó a Omar Al Bashir en abril tras meses de protestas, que incluyeron una sentada de decenas de miles de manifestantes en las inmediaciones del cuartel general del ejército en Jartum. Miles de personas siguen acampadas allí en la actualidad.
Pero los generales, que cuentan con el apoyo de los poderes regionales, han ignorado hasta la fecha los llamados de los gobiernos occidentales y de los manifestantes, rehusando traspasar el poder a los civiles.
La semana pasada, manifestantes y militares alcanzaron acuerdos en varios temas claves, como el establecimiento de un periodo de transición de tres años y la creación de un Parlamento con 300 escaños, dos tercios de los cuales destinados a los representantes del movimiento de protesta.
Sin embargo, las negociaciones volvieron a empantanarse al no lograr un acuerdo sobre quién debería dirigir el nuevo órgano de gobierno: si un civil o un militar.
Ese cuerpo de gobierno deberá, en principio, establecer un gobierno interino civil de transición que tendrá que organizar elecciones al cabo de tres años.
FUENTE: AFP