Rafael sigue al cuidado de Fernanda, cuando recibe una llamada de Isabella, que escucha los gestos de dolor de Fernanda y pregunta por esa mujer. Isabella le cuenta a Ángela que él no debe ser capaz de ponerle los cuernos. Isabella piensa que David le dirá la verdad, Ángela le recuerda todo lo que hecho con Rigoberto. Isabella llama a David para confirmar y él le confirma lo de Rafael.
Rosalina quiere hacer algo para poder a sacar a Miriam, pero Candela le corta sus esperanzas al decirle que tendría que esperar que ella tuviera dinero para poder ir a otro lado.
Germán intenta enmendar las cosas con Julia, preparándole una cena romántica. Ella le dice que sus necesidades son muy grandes y él no las puede cumplir, él pide una oportunidad, pero ella responde que lo único que le va a dar es una demanda de divorcio y le advierte que debe prepararse por la pensión que le solicitará.
Isabella le confiesa a Ángela que la noche de pasión no fue muy buena, y que en la mañana estaba más apasionado, siente que Rafael tiene unas ansias de recuperar lo que tenían antes.
Fernanda le agradece a Rafael por salvarle la vida, él le dice que ya puede considerarle su amigo y ella acepta.
Julia le cuenta a Isabella que tuvo una vida igual a ella, conoció a un hombre que no podía darle los lujos que ella tenía y que, con Germán, aprendió a amarlo. Le dice a su hija que, si quiere una vida de amor, pero sin lujos, que ella tome la decisión de con quién quiere quedarse.
Octavio llega a la casa de Fernanda para darle una recompensa, pero Juana lo recibe y le dice que no está y que ella no sería capaz de recibir un detalle por ello. Fernanda aparece y Juana le cuenta lo ocurrido, Fernanda le dice que no debió aceptar nada.
Rafael y Fernanda comienzan a entenderse, él admite que fue un patán cuando se conocieron.
Germán le cuenta a Ángela que Julia y Octavio andaban juntos de jóvenes, pero que ella se alejó de él porque era pobre y que por eso se juntó con Germán.