Un niño de 7 años fue trasladado por la Policía de la Niñez y de la Adolescencia a una Policlínica de Arraiján, desde su residencia en Bique, tras víctima de su padrastro, quien le quemó las manos en una estufa porque el pequeño no quería estudiar.
Un niño de 7 años fue trasladado por la Policía de la Niñez y de la Adolescencia a una Policlínica de Arraiján, desde su residencia en Bique, tras víctima de su padrastro, quien le quemó las manos en una estufa porque el pequeño no quería estudiar.