Las mujeres víctimas de violencia de género pueden ser de estratos sociales distintos, pero tienen algo en común: las marcas, no solo físicas, aquellas que deja este tipo de abuso y que para ellas es como una carreta que las hace retroceder en la vida, reflejando la magnitud de la violencia a la que fueron sometidas por sus parejas.
Quienes estamos a su alrededor y conocemos de estas características podemos dar la alerta.
Marina Pérez, subdirectora de la Fundación de Asistencia Legal Comunitaria (Fundalcom) explicó que las víctimas permiten el abuso porque desconocen formas saludables de relacionarse con las personas, incluso en algunos de los casos, quizás han sido víctimas del abuso durante la infancia o testigos de relaciones abusivas.
- Tienen baja autoestima
- Ansiedad e inseguridad
- Personalidad sumisa
- Se sienten inferiores a los demás
- No se sienten que merecen ser respetadas
- Sus expectativas no son realistas
- Sienten necesidad de ser contraladas o protegidas
- Incapaces de poner límites
- Independientes de forma afectiva, económica y emocional
- Son excesivamente tolerantes y condescendientes
- No hacen valer sus derechos
- Se engañan pensando que el abusador cambiará
- Se culpan a ellas, al mundo, a la vida o a alguna situación particular de problemas ajenos o de algo que suceda
- No son conscientes de que permiten el abuso
- No se creen capaces de triunfar
- Tienen problemas para decir “No”
De acuerdo a Pérez, la víctima se conforma con “migajas de afecto” y prefieren recibir “caricias de lástima”, en vez de ser ignoradas. Son personas que prefieren que otras personas tomen decisiones por ellas, viven en la depresión por falta de realización personal.
Pérez explica que en muchas ocasiones la víctima puede ser inocente y voluntaria, o consciente y voluntaria; la primera por conocer solamente una forma de relacionarse con las demás personas y la segunda aquellas que son conscientes de lo que están viviendo y espera que el abusador cambie.
La Defensoría del Pueblo, que cuenta con un equipo que trabaja contra este flagelo a través de la Dirección de Protección de los Derechos de la Mujer ha establecido el siguiente plan de seguridad para aquellas mujeres víctimas de violencia.
- Contarle el problema a una persona de confianza.
-Recurrir a cualquier instancia de la Defensoría del Pueblo u Organizaciones No Gubernamentales como Fundalcom en donde hay psicólogos y expertos en materia legal para atender el tema. Esta Fundación tiene habilitado el teléfono 208-7060. También usted puede hacer denuncias al 104 dela Policía Nacional. La Defensoría del Pueblo tiene activa la línea 500-9800.
-Es necesario que pueda crear un plan de emergencia, es decir que cuente con un lugar seguro donde asistir o a quien llamar en caso de que su vida esté en riesgo.
-Escribir en un libro los hechos de violencia con sus fechas.
La Defensoría del Pueblo brinda asistencia sobre dónde presentar la denuncian si la víctima no ha iniciado un proceso, incluso pueden acompañar a la afectada, tanto a la Policía como a las Fiscalías u otras instancias. También realizan traslados a albergues en caso de que se requiera.
Hasta el 2013 el femicidios no era considero penalmente, con la aprobación de la Ley 82 fue tipificado como delito. La mujer puede ser víctima de dos tipos de femicidio, el íntimo y el no íntimo, el primero por parte de su pareja o expareja o con quien haya tenido intimidad; el segundo, son las muertes violentas de mujeres por acoso sexual de personas conocidas, ataque de conocidos o desconocidos, por parte de pandillas o maras cuando aquellas las integren. También por parte de personas, redes o asociaciones delictivas, traficantes o personas en venganza contra otras. Este último también incluye a misóginos.
FUENTE: Viola Guevara Gallimore