En Macaracas, de Los Santos, un pequeño lago se ha convertido en una belleza natural. Cada año cientos de aves se apoderan de este reservorio para convertirlo en su anidamiento temporal.
FUENTE: Lisbeth Girón
En Macaracas, de Los Santos, un pequeño lago se ha convertido en una belleza natural. Cada año cientos de aves se apoderan de este reservorio para convertirlo en su anidamiento temporal.
FUENTE: Lisbeth Girón