En la remota comunidad de Llano Ñopo, en la Comarca Ngäbe Buglé, dos mujeres demostraron que la educación puede cambiar destinos. Iris Reyes y Cristina Carpintero pasaron de ser amas de casa a licenciadas en Educación, tras graduarse de la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI).
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Un sueño logrado con esfuerzo y apoyo social
Ambas mujeres lograron culminar sus estudios universitarios luego de cinco años, financiando su formación con el respaldo del Ministerio de Desarrollo Social a través del programa Red de Oportunidades.
- Iris, de 35 años, obtuvo su licenciatura con Capítulo de Honor Sigma Lamba, la máxima distinción académica
- Cristina, de 26 años, también se graduó con excelentes calificaciones
Superar barreras desde la infancia
El camino no fue fácil.
Cristina recuerda que, durante su niñez, caminaba hasta cuatro horas diarias para asistir a la escuela.
A pesar de las limitaciones, ambas mantuvieron firme su objetivo: convertirse en docentes y aportar a sus comunidades.
La educación empieza en casa
Para Iris, la enseñanza comienza en su hogar.
Madre de cinco hijos, todos estudiantes del centro educativo local, asegura que sus primeros alumnos son ellos:
- Su hija mayor alcanzó promedio de 4.7
- Sus otros hijos también mantienen alto rendimiento académico
Incluso, fue ella quien enseñó a leer y escribir a uno de ellos.
Inspirar a la próxima generación
Cristina, madre de dos niñas con promedios sobresalientes, afirma que decidió estudiar para ser ejemplo: “Quiero que mis hijas sean profesionales. Por ellas ingresé a la universidad”. Ambas ahora cursan un profesorado en educación media con el objetivo de enseñar en sus comunidades.
Emprendimiento mientras llega la oportunidad
Aunque ya son profesionales, aún esperan una plaza en el sistema educativo.
Mientras tanto:
- Iris confecciona vestidos y trajes
- Cristina cría pollos y cerdos
Ambas coinciden en que el apoyo estatal debe aprovecharse como una oportunidad para salir adelante.
Programas sociales que transforman vidas
Según Magalis Araúz, estas historias reflejan el impacto real de los programas sociales.
Actualmente, el programa Red de Oportunidades beneficia a:
- Más de 42,000 panameños
- Con transferencias trimestrales que superan los 6.3 millones de balboas
Además del apoyo económico, el programa impulsa la formación y el emprendimiento.
La historia de Iris y Cristina demuestra que, con esfuerzo, disciplina y oportunidades, es posible transformar la realidad. Hoy, ambas no solo cambiaron sus vidas, sino que buscan convertirse en agentes de cambio para futuras generaciones.