La mano del hombre y un mortal hongo estuvieron a punto de desaparecer a uno de los patrimonios naturales más apreciados por los panameños. Luego de muchos años de experimento la diminuta rana dorada ha comenzado a dar frutos con su reproducción en cautiverio en el Centro de Conservación de Anfibios del Valle de Antón, en la provincia de Coclé.
FUENTE: Raúl López Aranda