OTTAWA ( AFP ) Investigadores de Uganda, financiados por Canadá, están realizando pruebas en un popular antidepresivo que podría ser utilizado para luchar contra una enfermedad fúngica cerebral que se cobra 600.000 vidas en el África subsahariana cada año.
Sertraline, también conocido como Zoloft o Lustral, fue introducido por primera vez por el gigante farmacéutico Pfizer en 1991. Desde entonces se ha convertido en el segundo antidepresivo más recetado en Estados Unidos.
Pero un trabajo reciente en el laboratorio de la Universidad de Utah encontró que el fármaco también tenía un potente efecto fungicida, y varias mujeres que lo tomaron para aliviar síntomas premenstruales afirmaron que eliminó sus infecciones de hongos.
Los investigadores del Instituto de Enfermedades Infecciosas de Uganda en la universidad de Makerere esperan mostrar que puede ser utilizado para contener las muertes tempranas de criptococosis meníngea, una infección del tejido que cubre el cerebro y que se cobra 600.000 vidas en el África subsahariana cada año.
"Esperamos enseñar nuevos trucos para un viejo fármaco", afirmó el autor principal David Meya, en una entrevista telefónica a la AFP desde Uganda.
"Nuestra esperanza es que si el fármaco funciona contra la criptococosis meníngena, podamos reducir las tasas de mortalidad de un 40% a 50%, lo que podría suponer un gran salto".
Más del 30% de los pacientes mueren a las 10 semanas del comienzo de la enfermedad, que ha sido vinculada al sida.
Actualmente la enfermedad es tratada con dos medicamentos, ambos desarrollados en los 50 que son "muy caros y no están disponibles fácilmente en el África subsahariana", afirmó Meya.
Un tercer fármaco es utilizado pero es menos efectivo, añadió.
"Por lo que si descubrimos otro fármaco que es más efectivo contra la criptococosis meníngea y es más barato, podemos reducir sustancialmente las tasas de mortalidad en el África subsahariana".
Puesto que la patente para sertraline ya ha expirado, sería incluso posible fabricar genéricos y venderlo aún más barato.
El gobierno canadiense contribuye a esta investigación con 100.000 dólares canadienses (99.364 estadounidenses) como parte de un programa llamado Grand Challenges Canada.
Se trata de una de más de 100 becas para innovadores de 13 naciones en vías de desarrolló en Canadá para "ideas creativas y valientes para resolver problemas de salud", según un comunicado.
La financiación se gastará en tratar de desarrollar diagnósticos remotos y vigilancia, protección sanitaria así como desarrollo y acceso a fármacos y vacunas.
Otros proyectos financiados por estas becas incluyen una vacuna para fumadores contra el efecto adictivo de la nicotina, un medidor de glucosa como accesorio de un celular y un test barato para diagnosticar enfermedades mortales como dengue o ébola.
FUENTE: Agencia AFP