La ley del divorcio aprobada esta semana en Malta ha reavivado el debate en la católica Filipinas, que se ha quedado como el único país del mundo junto al Vaticano donde no está permitida la disolución legal de un matrimonio.
La ley del divorcio aprobada esta semana en Malta ha reavivado el debate en la católica Filipinas, que se ha quedado como el único país del mundo junto al Vaticano donde no está permitida la disolución legal de un matrimonio.