La escaramuza legal en torno al casamiento entre personas del mismo sexo se trasladó el martes a una corte federal de apelaciones en Chicago, donde unas 200 personas hicieron cola para escuchar los alegatos en una demanda contra la prohibición al matrimonio homosexual en Wisconsin e Indiana.
Los procuradores de ambos estados quieren volver a poner en vigencia las prohibiciones declaradas anticonstitucionales en junio. El resultado afectaría a cientos de parejas que se casaron después que los jueces federales anularon las prohibiciones, pero cuyas sentencias quedaron en suspenso durante la apelación.
Muchas parejas y quienes las apoyan esperaban escuchar los alegatos este martes, y algunos empezaron a hacer fila antes de las 5 de la mañana. Entre ellos estaba Ruth Morrison, una jefa de batallón retirada de los bomberos de Indianápolis. Dijo que si Indiana no reconoce como su cónyuge a la mujer con que se casó en otro estado, no podría legarle su pensión y otros beneficios en caso de morir.
" Indiana nos dice que nuestros votos solo son válidos si nuestros cónyuges son del sexo opuesto ", dijo Morrison, quien vestía su uniforme de bombero, durante un acto el lunes por la noche.
Abogados de los estados, así como de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles y Lambda Legal, una organización promotora de los derechos de los gay, tendrán 20 minutos cada uno para alegar frente al panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones del 7mo Circuito.
Los jueces que entienden en el caso son Richard Posner, nombrado por el presidente Ronald Reagan; Ann Claire Williams, designada por Bill Clinton, y David Hamilton, designado por Barack Obama. No estaba claro cuándo se emitiría el fallo.
El matrimonio gay es legal en 19 estados y la capital, y crece el impulso para que otros estados lo reconozcan. Sus partidarios han obtenido más de 20 victorias judiciales en el país desde que en 2013 la Corte Suprema derogó una parte de la Ley de Defensa del Matrimonio que prohibía al gobierno federal reconocerlo.