Se dice que la mina solamente extrae minerales. Pero la realidad es que también mitiga y compensa su impacto ambiental. ¿Y cómo lo hace? Apoyando la conservación de una zona 36 veces el tamaño de la huella del proyecto.
La mina también reforesta una superficie equivalente al tamaño de su huella: más de 11,000 hectáreas. Además, desarrolla programas de conservación de especies como tortugas y otras en estado vulnerable.
Este trabajo se realiza de forma coordinada, con un enfoque claro: proteger lo que tiene valor a largo plazo: la biodiversidad.
Una mina, más que extraer minerales, también puede apoyar en la conservación y protección de los bosques, demostrando que el desarrollo y la conservación pueden ir de la mano.