¿Vive quejándose que la culpa de sus kilos de más es por culpa del trabajo, porque pasa todo el día delante de la computadora o sentado? Pues la noticia es que debe cambiar su argumento. Según una investigación llevada a cabo por universidades estadounidenses, una tribu aborigen de tipo cazador-recolector gasta la misma energía que nosotros, trabajadores de oficinas. Es decir, la culpa no es de su profesión, pero sí de la comida. Comemos más y peor que ellos.
Para llegar a esa conclusión, los antropólogos siguieron la rutina de la tribu Hadza, da Tanzania. Los investigadores midieron las distancias recorridas por día (con la ayuda de un GPS) y, después al final del día, calcularon el gasto de calorías. Luego compararon el resultado con el consumo de calorías diarias promedio entre los adultos estadounidenses, disponibles en otros estudios. Y entonces se dieron cuenta de que nosotros, trabajadores sedentarios, gastamos la misma energía que la gente que corre detrás de su propia comida.
La explicación, según los responsables por el estudio, es que haciendo menos ejercicio, nuestros cuerpos necesitan más energía para trabajar. Por lo menos es eso que los investigadores especulan.
¿Vamos a dejar de comer fast food, amigos?