ver más
Telemetro
Francia Economía -  21 de julio de 2015 - 15:19

Asfixiado por la crisis, un ganadero francés abandona la crianza de vacas

Asfixiado por la caída de los precios que cobran los productores, Daniel Jolly, ganadero desde hace 25 años, decidió "acabar con las vacas" y dedicarse a la agricultura biológica, plantando cereales y arvejas.

En su establo casi vacío, se alimentan unas diez vacas, "todas en venta" porque "dentro de dos meses, se acabó" la ganadería, dice este agricultor de 45 años.

"Hoy en día, ya no soy ganadero. Ya no siento esa pasión por tener vacas, me sacaron las ganas", agrega.

La ganadería francesa, que representa un total de 900.000 empleos directos e indirectos en todo el país, vive una crisis profunda provocada por la caída de los precios de la carne, que los ganaderos atribuyen a los mataderos y las grandes cadenas de supermercados.

Los productores de leche y carne de cerdo también se han visto afectados, en particular por el embargo ruso a sus productos, consecuencia del conflicto en Ucrania.

Daniel Jolly ya ha "sufrido" crisis desde que se instaló como ganadero en 1992, pero ésta es "mucho más profunda" por la "brecha" que se ha acentuado con el consumidor, la caída de los precios que cobran los productores y el "desprecio del Estado".

Mostrando las pocas vacas que le quedan, con la lista de precios actuales en la mano, cita ejemplos: "Para vivir, habría que cobrar cinco euros por kilo, pero ahora cobramos cuatro. Mi último animal se vendió a tres euros y se lo revenderá a 15 o 17 euros en los supermercados", lamenta.

"En una hectárea de arvejas gano lo mismo que en 10 hectáreas con vacas", afirma el agricultor, quien, por primera vez en tres años, podrá cobrar un sueldo para completar el de su esposa, que tuvo que "salir a trabajar" como ayudante a domicilio.

En Saint-Just, una comuna agrícola, muchos abandonaron la ganadería para dedicarse a distintos cultivos. Ahora, los ganaderos se cuentan "con los dedos de la mano".

Daniel Jolly va a cultivar en sus 60 hectáreas de tierras distintos tipos de trigo, arvejas y "un poquito de colza".

"Sólo agricultura biológica", el único mercado que "tiene futuro", asegura.

A unos cientos de metros del hangar de 1.500 m2 en el que están sus vacas, plantó varias parcelas de trigo sarraceno en un "campo en el que ya no había nada de nada".

Sembradas el 1 de junio, las plantas están floreciendo y ya miden un metro de altura. "Normalmente, todas estas bolitas blancas se volverán trigo sarraceno", explica el agricultor.

Antes de la cosecha, prevista para fines de septiembre o principios de octubre, sus 27 hectáreas de trigo sarraceno, que se usa para para preparar las crepas saladas tradicionales en Bretaña, "ya se vendieron" y le darán una ganancia de 400 euros por hectárea por "cuatro meses de trabajo al año".

"Como ya no tengo animales, este invierno voy a poder hacer lo mismo que todo el mundo: tomarme ocho días de vacaciones", dice Daniel Jolly, sonriente, sentado en su campo, poco después de haber cosechado las arvejas.

FUENTE: AFP

En esta nota:

Las Más Leídas

Recomendadas
Más Noticias