Cuatro años después de saltar a la fama, y consagrada ya como una de las figuras más aclamadas de la industria musical, la cantante Billie Eilish ha abandonado su hogar familiar para empezar a disfrutar de su "propio espacio". Para ello, la intérprete de 21 años ha adquirido una vivienda en Los Ángeles valorada en 2,3 millones de dólares, una propiedad que en su momento perteneció a la también artista Leona Lewis.
Eso no significa, como ha matizado en su conversación, que Billie quiera distanciarse demasiado de sus padres, a quienes siempre ha estado muy unida. Tanto es así, que su nueva ubicación no está muy lejos de la que fuera su casa, adonde vuelve siempre que consigue sacar un hueco en su apretada agenda. "Me he mudado, eso es así, pero quiero tener a mis padres cerca. Cuando tengo una noche libre regreso para estar con ellos. Es lo primero en lo que pienso", ha apuntado en la entrevista.
La estrella del pop decidió cambiar de aires y dar comienzo a esta nueva etapa con la tranquilidad de saber que su familia está mucho más segura. El pasado 5 de enero, un individuo llamado Cristopher Anderson apareció en los alrededores del inmueble ataviado con una máscara, en el enésimo intento de ponerse en contacto con la artista. La policía logró apresarle antes de que pudiera saltar la valla que daba acceso a la propiedad y, sólo unos días después, Billie Eilish solicitó una orden de alejamiento que le fue rápidamente concedida. Este fan enfermizo, que pasó de declararle su amor a expresar su intención de acabar con su vida, se había presentado hasta cinco veces en la casa y enviado un sinfín de siniestras cartas a la intérprete y a sus padres.