SAO PAULO (AP).- Los inspectores de la FIFA podrían toparse con una mala sorpresa la próxima semana cuando visiten el estadio Beira-Rio en Brasil, al encontrar una construcción vacía y una sede en peligro de ser excluida del Mundial de 2014.
La falta de garantías financieras para renovar el Beira-Rio obligó a detener las obras hace ocho meses, y si la situación continúa, la ciudad sureña de Porto Alegra podría tener problemas para hallar una nueva sede a dos años del torneo.
La compañía constructora del proyecto dijo el viernes que cree que encontró una solución para reanudar los trabajos, pero todavía no está claro cuándo se implementará el plan.