Cientos de prostitutas en los llamados "barrios rojos" de Tailandia aprenden idiomas, informática y hasta baile flamenco con ayuda de activistas que reivindican la "dignidad" de esta profesión, catalogada como la más antigua del mundo.
Cientos de prostitutas en los llamados "barrios rojos" de Tailandia aprenden idiomas, informática y hasta baile flamenco con ayuda de activistas que reivindican la "dignidad" de esta profesión, catalogada como la más antigua del mundo.