Tras la conclusión de la reunión efectuada este viernes en Darién, en la que autoridades de Panamá y Colombia abordaron el tema de la migración irregular que viven ambas naciones, acordaron varios puntos como lo son el control del flujo migratorio, el traslado seguro de los migrantes y la judicialización de la trata de personas en la zona fronteriza.
Además las autoridades colombianas y panameñas buscarán reunir más esfuerzos, ya sea de los países desde donde proceden los migrantes como de aquellos que se convierten en el destino final (Canadá y Estados Unidos).
"El presidente pide trabajar de la mano con las autoridades de Panamá para afrontar esta tragedia humanitaria. Panamá y Colombia no somos países de origen ni de destino, somos países de tránsito", expresó la vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez.
La canciller colombiana indicó que es clave hacer la diferencia entre el tema humanitario y el tema delictivo en el que se constituye la trata de personas.
"Hay que separar el tema de migrantes del tema delictivo. Necesitamos controles claros para cada frontera, y cumplir las obligaciones internacionales, por lo cual trabajamos con organizaciones", acotó Ramírez.
Ramírez agregó que no se trata de un tema de refugiados, puesto que ninguno de ellos está solicitando refugio en Colombia o en Panamá.
Ambas cancilleres detallaron que el lunes se concretarán en sesiones de trabajo cómo se dará, de una manera segura, el traslado de los migrantes desde Colombia a Panamá, adelantándose que podría darse vía marítima; y cómo atraer a organismos de inteligencia que les ayuden a controlar la trata de personas y evitar el tráfico de drogas que está metiendo sus tentáculos entre los migrantes.