El primer ministro Benjamin Netanyahu destituyó a dos de sus ministros el martes, en una medida que prácticamente garantiza la convocatoria a elecciones con más de dos años de anticipación.
El anuncio reflejó las profundas diferencias en el gabinete sobre una gama de asuntos, desde el presupuesto hasta un proyecto contencioso de definir a Israel como "el estado judío". Un intento de última hora para superar las diferencias fracasó el lunes por la noche.
La oficina de Netanyahu dijo en un comunicado que el premier ordenó la cesantía de los ministros de Hacienda, Yair Lapid, y Justicia, Tzipi Livni. Ambos, dirigentes de distintos partidos centristas, han estado entre sus principales críticos en las últimas semanas.
"Ya no toleraré una oposición dentro de mi gobierno. No toleraré que ministros ataquen la política del gobierno desde el seno del gobierno", dijo Netanyahu, de acuerdo con el comunicado.
Añade que disolverá el parlamento lo antes posible y pedirá un "mandato claro" a la ciudadanía para gobernar la nación.
Netanyahu preveía hablar al país en las próximas horas.
El gobierno, que asumió a principios de 2013, enfrenta profundas divisiones internas.
La coalición incluye el Yesh Atid, el partido centrista de Lapid, que llegó al poder con promesas de mejorar la situación económica de la clase media; el Hatnuá de Livni, cuyo eje programático es buscar la paz con los palestinos; Hogar Judío, un partido intransigente vinculado con los colonos de Cisjordania; y Yisrael Beitenu, un partido nacionalista que quiere modificar las fronteras para excluir a muchos ciudadanos árabes. El partido Likud de Netanyahu está dividido entre una vieja guardia centrista y jóvenes ideólogos intransigentes.
Durante sus meses en el poder, estos partidos han reñido por el presupuesto, el derrumbe de las conversaciones de paz auspiciadas por Estados Unidos, la construcción de asentamientos judíos y cómo enfrentar la ola de ataques palestinos en Jerusalén, entre otros asuntos.
Las diferencias se agravaron la semana pasada cuando Netanyahu presentó un proyecto de ley que definiría a Israel como "el estado judío". Si bien la fórmula aparece en la Declaración de Independencia de 1948, Netanyahu dice que es necesario consagrarla en la Constitución para enviar un mensaje a los enemigos del país.
Los detractores dicen que la redacción de la norma socava el carácter democrático de Israel y lesiona los derechos de los ciudadanos árabes. Lapid y Livni la condenaron en términos duros.